Orando por las Etnias

Es un espacio para compartir tus pensamientos y experiencias acerca de los grupos étnicos de México y el mundo. Basado en la Guía Mundial de Oración y ¨Alcancemos las Etnias de México

lunes, septiembre 26, 2005

Bienvenidos a Orando por las Etnias - Septiembre

Esto es como una revista del internet. Hay algunos artículos, y también hay diferentes temas donde puedes compartir tus experiencias con los grupos étnicos de México y del mundo. Si tienes algo que compartir fuera de esta temas, mándamelo al gerrygtz@hotmail.com para empezar un tema nuevo. Para hacer commentarios, busca la lista de temas despues de los artículos iniciales, selecciona el tema que te interesa, y abajo dice comments. Selecciona esto y se abrirá una ventana para tus commentarios.

Temas disponibles:
Viajes de corto plazo
Encontrando a personas de otro grupo étnico en tu ciudad
Oraciones contestadas
Problemas que has encontrado y sus soluciones
Estrategias y consejos prácticos para trabajar con indígenas
Promesas de Dios y sabiduría para cumplir tu visión

Gracias, Linda

sábado, septiembre 24, 2005

Persecución entre los Huicholes - por Marcos Schultz

Déjenme contarles hoy de Hermelinda. Su pueblo está escondido en la alta Sierra Madre de Jalisco, se llama—adecuadamente—Agua Fría.
Es madre de seis hijos, ya no sigue las tradiciones de sus antepasados.
Hermelinda había escuchado amenazas en el pasado. Pero ¿quién iba a creer que eran para tomarse tan en serio? A los maracames—los chamanes huicholes—no les conviene que la gente deja las tradiciones. Ellos pierden feligreses, pierden respeto y pierden dinero. A los caciques no les conviene que la gente halle un camino nuevo porque ellos pierden poder, pierden la habilidad de manipular y manejar a la gente. Lo ven como una excelente oportunidad de confiscar tierras. Los hermanos han sufrido en el pasado con los achichincles del cacique cuando él les manda avisar que él está usando sus parcelas para sus siembras de droga. Ni voz ni voto. No hay vuelta de hoja. El cacique dijo. Sus hombres están armados…
Hermelinda no entendió la severidad de las amenazas hasta que el cacique mandó a quemar su casa. Los hijos de esta humilde mujer estaban adentro, dormidos. A los hombres nada les importó. Las órdenes del cacique eran de quemar la casa. Ellos la quemaron.
En su valiente esfuerzo por rescatar a sus hijos de aquellas llamas hambrientas, Hermelinda sufrió graves quemaduras, su espalda todavía tiene las cicatrices y hasta ahora (7 meses después), ella camina apenas con andadera. ¡Pero salvó a sus hijos!
Sin embargo, los problemas no terminaron allí. Unos meses después Hermelinda y los demás “protestantes” fueron amenazados de ser expulsados de su comunidad porque “su religión” estaba “atentando contra los usos y costumbres de la comunidad indígena”. Es cierto que los que se convierten a Cristo abandonan los sacrificios sanguinarios a Tacutziy, Quíacali, el Venado Azul Marshayuabi y los muchos otros dioses, y es cierto que renuncian al uso del peyote. Les dijeron que si volvían a unirse y participar en esas costumbres “culturales” podían quedarse en la comunidad. Pero más relevante, según los mismos hermanos huicholes, es que el cacique narcotraficante, quien se ha asociado con un sacerdote jesuita del lugar y el comisariado ejidal, quiere quedarse con las tierras y propiedades de los evangélicos.
No me sorprendió la respuesta de los hermanos. El 20 de agosto de este mismo año 2005 dieron sus espaldas a todo lo que tenían para dar la cara a Cristo. Ochenta y cinco huicholes dejaron tierras recién sembradas de frijol y maíz, dejaron ganado, caballos, burros y gallinas. Dejaron todas sus pertenencias. Salieron con la ropa que traían puesta, más un cambio. Caminaron 28 horas, cargando niños y algunos de los ancianos.
¿Cómo es que esta gente es así? No es la primera vez que sucede de esta manera a huicholes cristianos. Y este grupo de despojados ni conoce a los grupos previos. No es algo que otros les animaron hacer. No es algo que aprendieron. Es algo interno en ellos. Es algo que Dios ha puesto en sus interiores.
A mi me cae como un baldazo de agua helada.
Se agradece a Ramón y Patty Espinosa por su valiosa ayuda con este artículo.
Para poder donar a los expulsados en su albergue en Tepic, Nayarit, deposite a:
· Cuenta Bancomer # 1202 6360 85
· A nombre de Sandra Nazará
· Luego informar a Iglesia Príncipe de Paz
( (01 311) 217-5629
espinosatrujillo@yahoo.com.mx
Articulo citado de Marcos Schultz

miércoles, septiembre 14, 2005

Usted, ¿por quien llora?

En la Biblia se mencionan los nacimientos y muertes de cientos de personas, pero solamente una se puede identificar con una fecha exacta – el 14 de agosto de 586 antes de Cristo. En esta fecha la ciudad de Jerusalén fue destruida y quemada por primera vez, y también en esta fecha murió una mujer bien amada, la esposa de Ezequiel el profeta. Cuando Dios se dirige a su siervo le dice, “de un solo golpe quitaré la delicia de tus ojos. No hagas luto ni te afliges, llora silenciosamente como señal a la casa de Israel en exilio” (mi versión). Ezequiel predicó al pueblo en la mañana y en la tarde murió su esposa como un símbolo profético, quitado para dar una lección al pueblo de Dios.

Cuando leí esto por primera vez en capítulo 24 de Ezequiel, sentí ofendida que Dios quitaría la vida de una mujer, una esposa amada, ¡solamente para usarlo como una ayuda visual! Y luego le dice a su siervo que no haga luto ni lamenta ni expresa sus sentimientos. ¿Que clase de Dios servimos? Con estos pensamientos en mente, regresé a revisar detenidamente al libro que escribió el profeta.

Ezequiel fue escogido por Dios para ser su vocero al pueblo en cautividad, para declarar el corazón de Dios a las personas en exilio en Babilonia quienes esperaban noticias de su Jerusalén querido. Era una tarea terrible, porque ni los cautivos ni los que permanecían en Judá se arrepentían de sus pecados. Hasta el capítulo 24 del libro, Dios le manda a llorar, lamentar y estar de duelo, pero cuando fallece su esposa, no debe hacerlo. Entonces, en los ojos de Dios, ¿Cuáles son las cosas que debemos llorar y lamentar?

No debemos llorar o lamentar la pérdida de nuestros seres queridos que mueren y llegan a la presencia de Dios, lo que se nos confirma en las cartas de los apóstoles. Tampoco debemos lamentar la pérdida de nuestros bienes o cuando somos perseguidos o maltratados por el mundo.

¿Qué debemos lamentar? Según el libro de Ezequiel, esto es lo que debe quebrantar nuestro corazón y doblar nuestro rodillo.

Así ha dicho el Señor Jehová: "Golpea con tu mano y pisotea con tu pie, y di: ‘¡Ay de todas las terribles abominaciones de la casa de Israel! Porque con espada, hambre y peste caerán. 6:11

Y le dijo Jehová: —Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una marca en la frente de los hombres que suspiran y gimen a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella. 9:4

"Oh hijo de hombre, come tu pan con temblor y bebe tu agua con estremeci-miento y angustia. Dirás al pueblo de la tierra que así dice el Señor Jehová a los habitantes de Jerusalén, acerca de la tierra de Israel: ‘Comerán su pan con angustia, y beberán su agua con horror, porque la tierra será desolada de su plenitud a causa de la violencia de todos los que viven en ella. 12:18-19

"Y tú, oh hijo de hombre, gime con quebrantamiento de corazón; gime con amargura ante sus ojos. Y sucederá que cuando te digan: ‘¿Por qué gimes?’, les dirás: ‘Por la noticia que viene, porque todo corazón desfallecerá y todas las manos se debilitarán. Todo espíritu desmayará, y todas las rodillas se escurrirán como agua. ¡He aquí que viene, y va a suceder!’," dice el Señor Jehová. 21:6-7

Busqué entre ellos un hombre que levantara el muro y que se pusiese en la brecha delante de mí, intercediendo por la tierra para que yo no la destruyera; pero no lo hallé. 22:30

Nuestro corazón debe quebrantarse y debemos lamentar por la destrucción que espera a los que rechazan a Dios, y persisten en buscar la maldad. El clamor de nuestro corazón debe ser el mismo que el Dios justo que clama,

“Arrepentíos y volved de todas vuestras transgresiones, para que la iniquidad no os sea causa de tropiezo. Echad de vosotros todas vuestras transgresiones que habéis cometido, y adquirid un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habréis de morir, oh casa de Israel? Ciertamente, yo no quiero la muerte del que muere, dice el Señor Jehová. ¡Arrepentíos y vivid! 18:30-32

¿Cual es nuestra reacción al destino eterno de nuestros vecinos, los niños callejeros, las prostitutas en las esquinas, los políticos corruptos en el gobierno, las tribus perdidas en el Amazonas, los que adoran dioses falsos en la India y África? ¿Nos damos cuenta del dolor y aflicción que siente nuestro Padre cuando los ve vagando ciegamente en la vida y caminando hacia el abismo sin salida?
Para Dios, Jerusalén era y es su delicia, la ciudad que él fundo y hermoseó, el estrado de sus pies, el lugar donde reposaba su Gloria. Ahora tiene que retirarse del templo, su santuario, porque su gente lo ha hecho vil y asqueroso. Con cuanto dolor grita en 8:6, “Hijo de hombre, ¿Ves lo que hacen – las cosas detestables que hace la casa de Israel aquí, cosas que me alejaran de mi santuario? “

Yo creo que por eso tuvo que morir la esposa de Ezequiel, para que sintiera un poco el terrible dolor y angustia del Dios todopoderoso que abandonaba su santuario. Dios quería que a lo menos un humano compartiera su terrible dolor y aflicción por las consecuencias del pecado y maldad.

Y usted, ¿por quien llora?