Orando por las Etnias

Es un espacio para compartir tus pensamientos y experiencias acerca de los grupos étnicos de México y el mundo. Basado en la Guía Mundial de Oración y ¨Alcancemos las Etnias de México

sábado, septiembre 24, 2005

Persecución entre los Huicholes - por Marcos Schultz

Déjenme contarles hoy de Hermelinda. Su pueblo está escondido en la alta Sierra Madre de Jalisco, se llama—adecuadamente—Agua Fría.
Es madre de seis hijos, ya no sigue las tradiciones de sus antepasados.
Hermelinda había escuchado amenazas en el pasado. Pero ¿quién iba a creer que eran para tomarse tan en serio? A los maracames—los chamanes huicholes—no les conviene que la gente deja las tradiciones. Ellos pierden feligreses, pierden respeto y pierden dinero. A los caciques no les conviene que la gente halle un camino nuevo porque ellos pierden poder, pierden la habilidad de manipular y manejar a la gente. Lo ven como una excelente oportunidad de confiscar tierras. Los hermanos han sufrido en el pasado con los achichincles del cacique cuando él les manda avisar que él está usando sus parcelas para sus siembras de droga. Ni voz ni voto. No hay vuelta de hoja. El cacique dijo. Sus hombres están armados…
Hermelinda no entendió la severidad de las amenazas hasta que el cacique mandó a quemar su casa. Los hijos de esta humilde mujer estaban adentro, dormidos. A los hombres nada les importó. Las órdenes del cacique eran de quemar la casa. Ellos la quemaron.
En su valiente esfuerzo por rescatar a sus hijos de aquellas llamas hambrientas, Hermelinda sufrió graves quemaduras, su espalda todavía tiene las cicatrices y hasta ahora (7 meses después), ella camina apenas con andadera. ¡Pero salvó a sus hijos!
Sin embargo, los problemas no terminaron allí. Unos meses después Hermelinda y los demás “protestantes” fueron amenazados de ser expulsados de su comunidad porque “su religión” estaba “atentando contra los usos y costumbres de la comunidad indígena”. Es cierto que los que se convierten a Cristo abandonan los sacrificios sanguinarios a Tacutziy, Quíacali, el Venado Azul Marshayuabi y los muchos otros dioses, y es cierto que renuncian al uso del peyote. Les dijeron que si volvían a unirse y participar en esas costumbres “culturales” podían quedarse en la comunidad. Pero más relevante, según los mismos hermanos huicholes, es que el cacique narcotraficante, quien se ha asociado con un sacerdote jesuita del lugar y el comisariado ejidal, quiere quedarse con las tierras y propiedades de los evangélicos.
No me sorprendió la respuesta de los hermanos. El 20 de agosto de este mismo año 2005 dieron sus espaldas a todo lo que tenían para dar la cara a Cristo. Ochenta y cinco huicholes dejaron tierras recién sembradas de frijol y maíz, dejaron ganado, caballos, burros y gallinas. Dejaron todas sus pertenencias. Salieron con la ropa que traían puesta, más un cambio. Caminaron 28 horas, cargando niños y algunos de los ancianos.
¿Cómo es que esta gente es así? No es la primera vez que sucede de esta manera a huicholes cristianos. Y este grupo de despojados ni conoce a los grupos previos. No es algo que otros les animaron hacer. No es algo que aprendieron. Es algo interno en ellos. Es algo que Dios ha puesto en sus interiores.
A mi me cae como un baldazo de agua helada.
Se agradece a Ramón y Patty Espinosa por su valiosa ayuda con este artículo.
Para poder donar a los expulsados en su albergue en Tepic, Nayarit, deposite a:
· Cuenta Bancomer # 1202 6360 85
· A nombre de Sandra Nazará
· Luego informar a Iglesia Príncipe de Paz
( (01 311) 217-5629
espinosatrujillo@yahoo.com.mx
Articulo citado de Marcos Schultz